sábado, 18 de julio de 2009

MAZMÚLLAR. 8 de abril de 2009.

Comentarios Antonio Arana

Muy cerca del pueblo de Comares se encuentra la Meseta de Mazmúllar de muy gratos recuerdos para el Grupo Andax porque fue una de las primeras montañas ascendidas.

Comares fue conquistado por los Reyes Católicos en 1487. En Mazmúllar existen restos de una ciudad de los siglos IX al X, destruida y, posteriormente, reedificada. Dicha ciudad fue uno de los principales baluartes defensivos de Omar ben Hafsun.

En la meseta, bajo el suelo, existe un aljibe declarado en 1931 Monumento Histórico Artístico por el entonces presidente de la República D. Niceto Alcalá-Zamora. Fue descubierto el año 1907 cuando al arrancar una encina apareció un gran agujero que daba paso a una extensa oquedad.

El aljibe está formado por arcos de herradura y paredes estucadas de color rosado, para impermeabilizarlo. Tiene 7.6 metros de longitud por 6 metros de anchura y 4.25 metros de altura.

El día 29 de enero de 1994 descendimos al aljibe a través de una abertura libre en el terreno a través de la cual sobresalía una gran rama de árbol. Con cierto riesgo pero con mucho cuidado bajamos hasta el fondo. Había montones de tierra y rocas que cubrían parcialmente el aljibe. El estado era lamentable.





El 21 de octubre de 1995 regresamos y fue grata nuestra sorpresa al encontrar una gran reja maciza que tapaba la abertura. No tenía candado y la abrimos contemplando unas escaleras de mano que nos llevó, incluyendo a los jóvenes cachorros de la familia, hasta el suelo del aljibe. Quedamos maravillados del entorno. Estaba limpio, sin tierra ni rocas; con el terreno totalmente horizontal, pudiendo recorrer toda la amplitud del mismo. Sentíamos a flor de piel los 10 siglos transcurridos desde su construcción. Unos magníficos arcos de herradura se nos mostraban en todo su esplendor.







En el exterior encontramos restos de construcciones de la antigua ciudad y varios silos para almacenar el grano.

Restos de construcciones.

Silo.

Silo.

Cornicabra. Pistacia terebinthus.

Siete años después, el 8 de septiembre de 2002 volvimos a Mázmullar con la intención de deleitarnos nuevamente en el interior del aljibe pero esta vez encontramos la reja bloqueada con un candado. A través de ella, medio en penumbras, podíamos observar montones de tierra y rocas y bolsas de plástico en el área que nuestra visión podía abarcar. No pudimos descender y nos conformamos con las vistas que pueden apreciarse desde la cumbre de la meseta hacia el sur. La cumbre la forman unas cuantas grandes rocas redondeadas. Merece la pena llegar hasta aquí.

Y, otros siete años después, el 8 de abril de 2009, hemos regresado para valorar el estado del aljibe.

Meseta de Mazmúllar abril 2009.
La estupenda reja de forja existente con anterioridad ha sido sustituida por un enrejado de gavillas de hierro sujetas en su borde por troncos de madera y rocas. No existe ya la escalera para descender al suelo del aljibe que vuelve a presentar piedras, bolsas de plástico, latas, ramas... Nos da rabia y nos sentimos impotentes ante el pasotismo y la negligencia de los políticos responsables de la conservación de este monumento histórico. Y desde este blog hacemos un llamamiento a aquéllos y a todos los que valoran nuestro patrimonio histórico y cultural, para que se limpie y conserve el aljibe árabe de Mazmúllar.

Entrada actual al aljibe.


Silo.
El entorno natural es soberbio. Entre la riqueza botánica hemos encontrado:

Salsifi. Tragopogon porrifolius.

Abeja amarilla. Ophrys lutea.

Orquídea mariposa. Orchis papilionacea.

Linaria antocaria. Variedad angustifolia.

viernes, 3 de julio de 2009

Monte de las Tres Letras o Monte San Cristóbal. Monte Coronado. 3 de Abril de 2009.

Comentarios: Antonio Arana

Es célebre la pregunta que un periodista hizo a un afamado montañero "¿por qué sube montañas?" y la contestación de éste "porque están ahí".

Subir montañas no consiste en irse al Himalaya, a "los ocho miles". En cualquier población donde se resida hay alguna cumbre, alguna loma, algún pequeño cerro desde el que poder tener una perspectiva distinta "a vista de pájaro".

Después de ascender unos cuantos "dos miles" y otros cuantos "tres miles", hemos realizado hoy una ruta, no por fácil, menos emblemática e interesante: el Monte de las Tres Letras y el Monte Coronado. Una forma de ver la ciudad de Málaga a nuestros pies: el puerto, el Castillo de Gibralfaro, el Seminario, las calles más importantes de la ciudad... También hay que decir que nací en Málaga y me crié con la vista de estos dos montes cada día. Pero nunca los había subido.

El Monte de las Tres Letras se conoce por este nombre porque a mediados del siglo XX, cerca de su cumbre, podían contemplarse desde el centro de Málaga tres grandes letras junto a una bandera de España: "JAC" (Juventud de Acción Católica). Su ascenso no tiene dificultad alguna, apenas 20 minutos, pero las vistas son estupendas.



Seminario Diocesano


Monte de las Tres Letras


Salsifi. Tragopogon porrifolius



El Monte Coronado (altitud 220 ms) se encuentra en la parte norte de la ciudad de Málaga. Se llama así porque su cumbre está compuesta de una meseta rocosa en forma de corona.

En él se ha documentado la existencia de un asentamiento prehistórico datado entre el neolítico y el calcolítico. Y existen restos de una alquería de la etapa nazarí.

La subida no tiene complicaciones. Merece la pena llegar a la cumbre.

Monte Coronado (cara sur).


Cerro San Antón, Monte de las Tres Letras y Monte Gibralfaro.

Trébol estrellado. Trifolium stellatum.


Diente de león. Taraxacum officinale.

Arañuela. Nigella damascena.


Orquídea mariposa. Orchis papilionacea.

Monte Coronado (cara oeste).

miércoles, 24 de junio de 2009

Parque Natural de Despeñaperros. 29 de marzo de 2009.

Hace 13 años, varios miembros del Grupo Andax acompañamos a Miguel Zamora, concejal de Deportes por aquel entonces de Benamocarra, y a unos 40 vecinos del pueblo en la "I Subida a la Maroma", el 26 de mayo de 1996 (un fuerte abrazo para el entrañable Pepe Magaña, donde quiera que esté).


Desde entonces, no ha habido año que no hayamos hecho en común alguna ruta: Sierra Norte de Sevilla, Sierra Nevada, Sierra de Aracena, Sierra de Grazalema, Sierra de Cazorla... Y este 2009 no iba a ser menos. En febrero fuimos al Valle del Río Genil y Barranco de San Juan; y el 28 de marzo salimos hacia Jaén para hacer una nueva ruta: el Parque Natural de Despeñaperros.


Visitamos la ciudad el sábado 28: Castillo de Santa Catalina, Catedral, Palacio de Villadompardo con los Baños Árabes (construídos en el siglo XI), el Museo de Jaén...


Y el domingo hicimos la ruta del "Sendero del Barranco de Valdeazores", en pleno corazón del parque natural.



El desfiladero de Despeñaperros es impresionante, herido por una zigzagueante carretera.



A través de un verdadero bosque mediterráneo de encinas, robles, castaños... llegamos al Collado de la Aviación, lugar de obligada visita para poder contemplar el Monumento Natural de los Órganos, con un característico color amarillento-anaranjado debido a las distintas familias de líquenes existentes en sus estratos rocosos casi verticales, en forma de columnas.

Collado de la Aviación


Collado de la Aviación



Los Órganos


Río Valdeazores

Entre castaños

Orquídea

Vinca major

Tras unas 6 horas de ruta y 14 km a las espaldas, nos vamos todos al Centro de Visitantes "Puerta de Andalucía", donde tenemos ocasión de hablar con guardas forestales de la zona, ver la magnífica exposición fotográfica y contemplar el vídeo sobre el Parque Natural.

lunes, 16 de marzo de 2009

SIERRA DE LAS NIEVES

SIERRA DE LAS NIEVES
Peñón de los Enamorados, Torrecilla, Peña del Cuco y Picacho
Sábado, 7 de marzo de 2009
Comentarios: Antonio Arana
Hace un día soleado y habíamos planificado esta ruta hace ya un mes y medio. Afortunadamente, el tiempo nos va a acompañar.
Cinco integrantes del Grupo Andax (Silvia, Eduardo, Pepe, Paco y Antonio), acompañados esta vez por otros siete amigos amantes de la montaña (Inma, Vicky, Fernando, Pepe Burgos, Alejandro, Diego y otro Alejandro más), tras desayunar unos deliciosos molletes en el Bar Quini de Yunquera, hemos subido en todo terreno al Puerto del Saucillo, lugar de inicio de nuestra ruta, a 1.200 ms de altitud.



Puerto del Saucillo
La vista hacia el Noreste nos muestra, entre un mar de nubes, las colosales moles de Sierra Prieta y el Pico Cabrilla, con Yunquera a sus pies.
Pico Cabrilla y Sierra Prieta
Comenzamos el suave ascenso por la vereda del Torrecilla que se dirige hacia el Suroeste, pasando a los 15 minutos de recorrido por el Pozo de Nieve. Para visitarlo es necesario dejar la vereda dirigiéndonos unos 10 ms a nuestra izquierda.
Fuente de la Perdiz
Diez minutos después, pasamos junto a la Fuente de la Perdiz que queda a la izquierda, en la misma vereda. Es pequeña y tiene un pilón lleno de agua remansada.
Y, pasados otros diez minutos, nos encontramos ya en el Puerto del Cuco, rodeados de pinsapos y de un paisaje excepcional: Puerto de los Hornillos, Tajo de la Caína y Cerro del Tocón, Cerro del Picacho... Poco después pasamos junto a la Peña del Cuco y, de aquí, la vereda comienza a ascender zigzagueante hacia el Oeste, bordeando el Cerro del Cuco por su parte Norte.
Peña del Cuco
Sª Alcaparaín, Pico Cabrilla y Sª Prieta
Encontramos los primeros neveros en la zona del Ventisquero donde la vereda se alarga y horizontaliza.
Llevamos una marcha tranquila, disfrutando del sol, del paisaje, de los pinsapos y del silencio. Nos detenemos en múltiples ocasiones para hablar y hacer fotos. No tenemos prisa. He calculado la ruta para poder estar a las seis y media de la tarde de nuevo en el Puerto del Saucillo.
Jugamos como niños en la nieve. Y a las dos horas y cuarto de camino nos encontramos ya en la cumbre del Peñón de los Enamorados (1.780 ms de altitud), nuestro primer pico. Nos hacemos las fotos de rigor y observamos la cuerda del Torrecilla, al Sur, aún lejana. Y, a mitad de camino, la Cueva del Oso, pequeño macizo rocoso con dos oquedades que le dan nombre al conjunto.
Llegando al Peñón de los Enamorados


Torrecilla, al fondo
Coccinella septempunctata
Recorremos, al bajar del Peñón de los Enamorados, el quejigal. La vereda es un verdadero riachuelo de agua corriente por el deshielo. Llevamos las botas y los pantalones llenos de barro pero nos sentimos a gusto.
Quejigo
A las dos y veinte minutos llegamos al Pilar de Tolox (altitud 1.700 ms). Del techo de los abrigos que hay en esta zona caen brillantes hilos de agua helada que nos apresuramos a beber y que está deliciosa. No podemos ver los tritones como otras veces porque el pilar está lleno de vegetación verdosa.
Pilar de Tolox
Nos dirigimos al Puerto de los Valientes para comenzar el ascenso hacia nuestro objetivo principal: el Torrecilla. Nuestros pasos se ven frenados a menudo por la nieve y, por supuesto, por el desnivel de la pendiente. Vemos grupos de montañeros subir y bajar de la cumbre. A las tres en punto llegamos a la cima. Ni que decir tiene la contemplación del maravilloso paisaje, pudiendo contemplar, a lo lejos, hasta nuestra Maroma nevada. Estamos a 1.919 ms. de altitud.
El vértice geodésico se encuentra totalmente destrozado. En su lugar hay un montón de piedras acumuladas.
Cumbre del Torrecilla



Almorzamos tras descender del pico, en el Pilar de Tolox. Después regresamos sobre nuestros pasos pasando junto a Cima GESM.
Quejigo

Quejigal

Desde la cima del Torrecilla se podía ver Gibraltar, e, incluso, las montañas septentrionales del continente africano.
Gibraltar, a lo lejos

Peñón de los Enamorados
Cañada de las Carnicerías
Abies pinsapo boiss
Eduardo, Fernando y yo decidimos ascender la Peña del Cuco. Tiene unos 8 ms de altura pero la subida es técnica y aceptamos el reto.

Peña del Cuco
En la base de la Peña del Cuco a Eduardo le llama la atención un líquen con forma de burro, con sus alforjas y hasta con sus pezuñas.
Líquen

Pepe en el Puerto del Cuco
En el Puerto del Cuco, el grupo se separa en dos: los que van a volver siguiendo la vereda de la Fuente de la Perdiz y del Pozo de Nieve hasta el Puerto del Saucillo; y los que continuaremos por el cortafuegos hacia la cumbre del Picacho (altitud 1.442 ms) para descender, posteriormente y de forma directa, hacia el mirador del Puerto del Saucillo.
A las 18.40 horas nos encontramos todos junto a los coches, cambiándonos de calzado y poniéndonos ropa seca.
Ni que decir tiene que volvemos a "visitar" el Bar Quini. Y esta vez, ya relajados y con verdadera hambre y sed.