Comentarios: Antonio Arana
Fotografías: Juanlu y Antonio
El Barranco de Malinfierno es una profunda brecha en el corazón de la Sierra de Játar por donde discurre el Río Alhama en dirección sur a norte.
Hoy tenemos ganas de comer cochinillo en Alhama de Granada y por eso hemos escogido esta ruta cercana.
En la carretera de Alhama de Granada a Játar, a aproximadamente 2 km de este último pueblo, sale una pista a la derecha que atraviesa las Campiñuelas para acercarnos al inicio del barranco.
Campiñuelas y Barranco de Malinfierno.
Lugar donde dejamos los coches.
Comenzamos a andar por la pista hacia la entrada del barranco, pudiendo contemplar al fondo del mismo la gran mole del Cerro Puerto y, a nuestra derecha, el sinuoso discurrir del Río Alhama.
Entrando en el Barranco con el Río Alhama abajo.
Río Alhama.
El cauce del Río Alhama es un verdadero caos de rocas. Sólo quedan algunos tramos de lo que hace años fue la pista que recorría todo el barranco y fue destruída por las intensas lluvias de entonces.
Por el cauce.
A veces, el agua desaparece por completo...
...para resurgir poco después con toda su belleza.
Por esta zona discurría la pista.
Llegamos más tarde a una zona paradisíaca de árboles en flor, observando un precioso salto del río.
Encontramos algunos frondosos prados completamente verdes por la cercanía del agua.
Heléboro fétido. Helleborus foetidus.
Nos vamos acercando progresivamente a la zona del Haza del Agüaero.
Pinar en la cuerda del Nevazo. Al otro lado discurre la pista forestal desde Canillas de Albaida a Salares, pasando por Puerto Blanquillo.
Atravesamos un precioso puente en el que nos detenemos para hacer algunas fotografías. El paisaje va cambiando, haciéndose más abierto, dejando atrás la estrechez del barranco.
Llegamos al Haza del Agüaero tras dos horas de tranquila caminata. Esta será nuestra meta porque a las dos y media nos espera el cochinillo y "no queremos hacerlo esperar".
El cortijo tiene dos construcciones. La más pequeña ha sido restaurada. Hay dos cerezos junto al mismo. Este lugar es emblemático porque se encuentra en un punto que sirve de encrucijada para realizar distintas rutas: Malascamas, Albucaz, Llanadas de Sedella, Maroma, Cerros Puerto y Chapa, Lucero... Además de que sirve como lugar de descanso y de aprovisionamiento de agua por un cercano manantial.
Haza del Agüaero con el Cerro Puerto, detrás.
Nos dirigimos hacia el cauce, entre almendros en flor, para buscar el manantial.
Buen caño de agua, ¿verdad? Pues en pleno verano está igual. El mejor tesoro que podemos encontrar en verano en la sierra.
Paco que va estrenando un móvil nuevo, resbala cayendo al agua con la mala suerte de que ahí estoy yo para "inmortalizar" el momento. ¡Ah! y también tiene la mala suerte de que lo ve Juanlu...
El "cabroncete" de Juanlu.
Pero, Paco... deja ya el móvil y dinos si te has hecho daño...
Iniciamos el regreso tras un rato de relax que aprovechamos para beber y comer algo.
El regreso.
El Barranco de Malinfierno es un lugar muy bonito, con el añadido del rumor del río junto a nosotros.
Jose pensando ya en el cochinillo.
¡Ojo Jose que tengo la cámara preparada...!
Paco se queda sorprendido al comprobar en una estrecha garganta que una pared está constituida por travertino y la otra por mármoles, con un precioso contraste de color.
Y el agua sigue empeñada en acompañarnos durante el regreso.
Enebro. Juniperus communis.
Sierra Nevada desde las Campiñuelas, a la salida del Barranco de Malinfierno.
Y por fin, nos encontramos con el cochinillo, frente a frente. La ruta ha sido un verdadero paseo de 4 horas con un desnivel de sólo 300 ms.
El cochinillo.
Comentarios: Antonio Arana.
Fotografías: Juanlu y los dos Antonio.
La Sierra de Enmedio se encuentra situada al NE de Frigiliana, separando las cuencas fluviales de los ríos Higuerón y Chíllar.
Desde el pueblo de Frigiliana descendemos hasta el cauce del Río Higuerón, siguiéndolo en dirección norte hasta llegar a una gran alberca que queda a la izquierda y que se conoce como Pozo Batán. Seguimos unos metros y vemos, a la derecha, el inicio de una vereda ascendente donde hay colocado un panel informativo de la ruta "Frigiliana-Fuente del Esparto
". Seguimos la vereda hasta llegar a una larga cresta, continuando en dirección noreste, dejando a la derecha la que continúa hacia el cauce del Río Chíllar. Nuestro camino discurre por un largo cortafuegos con una vereda poco marcada.
Hacia el Pozo Batán.
Pozo Batán.
En los alrededores de esta gran alberca aparece un grupo de cabras monteses ajenas a nuestra presencia.
Uno de los machillos del grupo.
Juanlu, otro de los machillos de nuestro grupo aunque está como una cabra.
El largo y pendiente cortafuegos nos va acercando al Tajo de las Chorrerillas, puerta de entrada hacia la cresta de la Sierra de Enmedio y situado al sur de la misma, aunque todavía lo vemos lejano.
Hacia el Tajo de las Chorrerillas, a la derecha de la fotografía.
Nos detenemos a tomar algo en una atalaya rocosa desde la que podemos observar el frondoso pinar de la cuenca del río Chíllar.
Buscando la vereda entre el matorral.
Nerja, al fondo, con el Cerro de la Cruz de Pinto, a la derecha.
Hacia el este vemos cómo se alzan los dos picos gemelos del Cerro Mangüeno, en la cuerda que va desde el Collado de los Apretaderos (por encima de la Fuente del Esparto) hasta Tragalamocha.
Cerro Mangüeno.
Nos acercamos al Tajo de las Chorrerillas, ascendiendo por el pinar de la parte oeste. Pepe ha tenido que quedarse en la base por un fuerte tirón muscular en la pierna, animándonos a que continuemos los demás la ruta.
Llegando al Tajo de las Chorrerillas.
Al oeste podemos observar el Tajo Castillejos, una meseta de forma trapezoidal que subí el 24 de marzo de 2002, en solitario. Parece accesible pero, como ocurre muchas veces en la montaña, las apariencias engañan. Y aún más cuando estás solo. Únicamente puede subirse por el collado que se aprecia en la fotografía. Parece fácil ¿eh? Pues ¡hala! a intentarlo.
Tajo Castillejos.
Fuerte de Frigiliana y Tajo Castillejos.
La primavera está ya a las puertas y encontramos pequeñas joyas botánicas como el narciso amarillo.
Narciso amarillo. Narcisus assoanus.
Y sobre nuestras cabezas vuela majestuosa el águila culebrera.
Águila culebrera. Circaetus gallicus.
Conforme vamos alcanzando más altura, el paisaje se va volviendo cada vez más sorprendente.
Tajos del Sol, Nío Buitre, Almendrón, Almendrillo y La Camatocha, de izquierda a derecha.
Pero... vamos a detallarlo mejor:
En la cima del Almendrón colocamos un buzón de montaña en abril de 2011. Es una montaña preciosa.
El pico del Cielo desde la Sierra de Enmedio.
Cumbre de la Sierra de Enmedio.
La Cadena y Piedra Sillada, al fondo.
Las vistas son espectaculares aunque algunos prefieren contemplar en el móvil a Kashumi (sin comentarios...).
Frigiliana, al fondo.
Antonio que acaba de pasar un gripazo, llega a la cumbre con un intenso mareo, habiéndole echado a la subida un par de ...
Antonio Correa en la cumbre de la Sierra de Enmedio.
Esta sierra está formada por filas sucesivas de terrazas sobre farallones rocosos que la bordean casi en toda su longitud. Es bastante complicado encontrar el paso para descender a cada terraza inferior.
Sierra de Enmedio. Al fondo, Lomas de Mota, Lucerillo, Lucero y Cisne.
Menda.
Buscando un paso para descender. Al fondo, el Fuerte de Frigiliana.
Es muy complicado regresar siguiendo la ruta del ascenso y optamos por dirigirnos hacia el collado del Tajo Castillejos por el único paso posible, bajando por el extremo del farallón rocoso que podemos apreciar en la foto inferior.
Collado del Tajo Castillejos.
Antonio continúa encontrándose bastante fastidiado y nuestra marcha es muy lenta. Esto, unido a la gran dificultad del terreno, hace que la noche se vaya aproximando mientras nos encontramos aún en mitad de la sierra.

Sólo llevamos una linterna, por lo que hablo con Juanlu que se queda con Antonio y Paco mientras que yo regreso con bastante dificultad al lugar donde se quedó Pepe por su problema muscular, avisando por teléfono a Javi (afortunadamente encuentro algo de cobertura), otro compañero del grupo que no ha podido venir hoy de ruta y que se encuentra en Benamocarra, refiriéndole lo sucedido y explicándole con el mayor detalle posible dónde nos encontramos, pidiéndole que traiga unos cuantos frontales. Pepe y yo nos acercamos a la cresta sobre el Pozo Batán, esperándolo mientras cae la noche. Cuando llega Javi, volvemos a ascender por el cortafuegos con los frontales encendidos para que pueda vernos Juanlu. Le han echado bastante coraje al descenso y los encontramos mucho más cerca de lo que pensábamos.
De esta forma, cada uno con un frontal encendido, realizamos el descenso hacia el cauce del río Higuerón, donde nos espera Miguel, el padre de Javi que ha dejado su coche muy cerca del cauce, con comida y agua suficientes.
Afortunadamente, tras diez horas y media de ruta, regresamos sin ningún percance y con buen humor, pensando en regresar a esta sierra para buscar los mejores pasos, pero cuando los días sean más largos y con todo el material necesario...
El rescate.